Soy ingeniero Industrial quizá por cuestiones del destino, no por convicción. Siempre me visualicé como maestra de educación primaria, hice el examen 2 veces en la normal pero en ninguna de las ocasiones fui seleccionada, en el primer intento no resulté elegida, no opté por ninguna otra opción de estudio, por lo cual durante todo ese ciclo escolar me quede sin continuar con mis estudios. Luego al siguiente periodo para exámenes de admisión, realicé nuevamente el examen en una escuela normal y de nuevo fui rechazada, pero también realicé examen en el Tecnológico en la carrera de Ingeniería Industrial, la verdad sin tener la menor idea de lo que se trataba, cursé la carrera con gran éxito.
Dos años más tarde se me presentó la oportunidad de ingresar al EMSaD donde hoy laboro, no dudé en hacer el intento para ingresar a la institución y pensé que no podría encontrar un trabajo en el que me sintiera mejor.
Hoy siento un gran placer el verme ocupada en lo que siempre quise, y aunque siento que ésta es mi vocación me faltan muchas herramientas para llevar con éxito mi docencia y sentirme del todo satisfecha con lo que realizo. Estoy dispuesta a aprender de los especialistas y de las personas con mayor experiencia nuevas tareas que faciliten la labor diaria, y creo que estoy muy a tiempo de mejorar ya que apenas llevo un año en esta tarea.
La satisfacción más profunda que yo tengo hasta hoy es poder ayudar a jóvenes de mi comunidad y lo hago con muchísimo gusto.
Quedo insatisfecha cuando veo el desánimo y la apatía de algunos jóvenes y que algunos fuera de clases se la pasan en los vicios, en las cosas ilícitas y me da tristeza escuchar de ellos que ésos son sus intereses y sus expectativas al salir de la institución.
Dos años más tarde se me presentó la oportunidad de ingresar al EMSaD donde hoy laboro, no dudé en hacer el intento para ingresar a la institución y pensé que no podría encontrar un trabajo en el que me sintiera mejor.
Hoy siento un gran placer el verme ocupada en lo que siempre quise, y aunque siento que ésta es mi vocación me faltan muchas herramientas para llevar con éxito mi docencia y sentirme del todo satisfecha con lo que realizo. Estoy dispuesta a aprender de los especialistas y de las personas con mayor experiencia nuevas tareas que faciliten la labor diaria, y creo que estoy muy a tiempo de mejorar ya que apenas llevo un año en esta tarea.
La satisfacción más profunda que yo tengo hasta hoy es poder ayudar a jóvenes de mi comunidad y lo hago con muchísimo gusto.
Quedo insatisfecha cuando veo el desánimo y la apatía de algunos jóvenes y que algunos fuera de clases se la pasan en los vicios, en las cosas ilícitas y me da tristeza escuchar de ellos que ésos son sus intereses y sus expectativas al salir de la institución.
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